Donald Trump parecía tenerlo muy claro
con los aranceles. En el delicado equilibrio del comercio mundial, decía él, Estados Unidos salía perdiendo. No solo le declaró la guerra comercial total a China,
sino al mundo entero. Las consecuencias pronto
se dejaron notar, sobre todo para unos consumidores que
veían como todo
empezaba a subir de precio o
amenazaba con hacerlo.
Aparecía el fantasma de las
estanterías vacías.
Pero hete aquí que de momento todo aquello parece ser un ejemplo más del famoso "mucho ruido, pocas nueces". Las exageradas medidas de Trump se han relajado casi tan pronto como fueron anunciadas. Primero llegaron las exenciones a semiconductores porque Trump se dio cuenta de que
se estaba pegando un tiro en el pie. Luego llegó una decisión aún más importante: la tregua con la que EEUU y China
han reducido un 115% los aranceles.
Es la mejor de las noticias para una situación que parecía tener difícil solución. Ahora aparece una luz al final del túnel, y se espera que las dos grandes potencias mundiales renegocien los términos de sus acuerdos comerciales.
Hay más señales positivas: Estados Unidos había cancelado la
excepción de minimis. Con ello
amenazaba el negocio de
Temu y Shein, pero indirectamente también los ingresos de
Meta y Google. Y de nuevo, la Administración Trump ha dado marcha atrás —al menos, parcialmente— y
ha suavizado esos aranceles a las importaciones de pequeños paquetes. Eso da un respiro a Temu, a Shein y a las Big Tech.
Esto no ha acabado, por supuesto, pero todos esperamos probablemente lo mismo. Que se cumpla que lo de Trump con los aranceles era cosa de mucho ruido y pocas nueces.
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