Nos despedíamos de la semana pasada con una advertencia sobre las curvas que se nos vienen encima. Y cómo no, vinieron. Estos días ha habido mucho movimiento con los aranceles, y de hecho la cosa empezó pronto: el mismo viernes, ya con esta newsletter programada, el gobierno de EEUU
anunciaba exenciones a los aranceles. Los semiconductores, móviles, ordeandores y componentes electrónicos se libraban temporalmente.
Eso representaba un
respiro importante para la industria, pero también dejaba claro que EEUU se estaba pegando
un tiro en el pie al querer imponerlos
a todo y todos tan rápido. Mientras
España se reunía con China como quien no quiere la cosa, las nuevas decisiones de la Administración Trump empezaban a plantear nuevos debates.
Por ejemplo, que teníamos varios grandes perdedores (el nuevo,
Boeing), y
un potencial ganador. La consecuencia inevitable de huir de China es
subir precios, lo que favorece por ejemplo a los
móviles de segunda mano. El país asiático no se amilana y ha decidido que de momento bloquea la exportación de las tierras raras más valiosas. Y de paso está usando
una solución ilegal para importar productos en EEUU y también poniendo como obstáculo a las medidas una viaje técnica: inundar al país
de burocracia.
Europa teme que
China la "inunde" con productos baratos, pero una de las empresas que se está viendo más afectada estos días
es NVIDIA, que trata de
esquivar los aranceles. Tratarán de mover parte de su producción a Estados Unidos, que es lo que también va a hacer TSMC con una consecuencia directa: sus chips allí serán
un 30% más caros.
Lo peor de todo no es eso. Lo peor es que la incertidumbre es absoluta y las exenciones son temporales. En uno o dos meses se anunciarán los que se aplicarán a semiconductores y productos electrónicos, y ahí, queridos lectores, la cosa se puede poner especialmente preocupante.
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