Ya es oficial.
Tras muchos rumores, el organismo regulador del mercado de valores en EEUU, la SEC, aprobó esta semana la
disponibilidad de ETFs basados en bitcoin. que estaban basados en bitcoin. Para los profanos esto podría no significar mucho, pero para criptocreyentes (y
criptohaters) la decisión plantea un punto de inflexión espectacular: uno que por primera vez permite a bitcoin escapar de su oscura reputación ("
solo sirve para estafar, para blanquear dinero, para terrorismo, para
comprar productos ilegales") y convertirse en un activo legítimo.
Hasta ahora operar en este segmento suponía acudir a los mercados de compra venta, los llamados exchanges, y salir del circuito económico "normal". Con esta decisión, cualquier particular o empresa podrá invertir en bitcoins
a través de fondos cotizados en bolsa que funcionan exactamente igual que los que ya existían para otros productos financieros como acciones de empresas o materias primas.
De hecho, hay una analogía interesante: cuando se aprobaron los ETF basados en oro en 2004, el valor del metal acabó cuadruplicándose en los siete años siguientes. "Comprar oro" se convirtió en algo accesible y natural (y normalizado) para cualquier inversor, y lo mismo
esperan muchos que ocurra con el bitcoin.
Vuelve el criptooptimismo.
¿Da esto al fin legitimidad a las criptomonedas? Lo hace para el caso de bitcoin, pero ojo: no para las demás. No a los ojos de la SEC, que advierte: han acabado cediendo tras la
sentencia del caso contra Grayscale y aprobando esos fondos, pero "no aprobamos ni apoyamos bitcoin". El resto de criptos —con ETH a la cabeza— persiguen esa normalización, y puede que la consigan. Es como lo que nos pasó a quienes tenemos hermanos o hermanas mayores: cuando éramos pequeños, fueron ellos los que tuvieron que luchar para conseguir que les dejaran ir a la discoteca hasta altas horas. Nos allanaron el camino a los que veníamos después.
Y eso es esto para las criptos. Bitcoin ha allanado el camino.
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